lunes, 6 de agosto de 2012

Una biblioteca que lucha contra viento y marea

La biblioteca Ruca Quilcatuve nació con la idea de ser un complemento de la escuela primaria de Mosconi y su primer asentamiento fue una pequeña sala brindada por la Parroquia del barrio en 1993. Lo particular de esta biblioteca es que es un “proyecto cultural” según explica Marilyn Cabrera, una de las bibliotecarias que también detalla que actualmente son tres módulos los construidos, exactamente la mitad del proyecto. Uno de los módulos es la biblioteca en sí, otro, un espacio de reunión para diferentes organizaciones como el centro de jubilados y el tercer módulo es ocupado por Anovi, Asociación de Ayuda al no vidente. Marilyn nos explica que las bibliotecas “cada vez tienen menos socios, es más fácil buscar información en Internet, las bibliotecas, si quieren permanecer en el tiempo, tiene que buscarle la vuelta”. “Es raro que los chicos se sirvan de la biblioteca como antes, o que le pidan ayuda a la bibliotecaria, eso cada vez se ve menos” nos dice la bibliotecaria. Una manera de adaptarse a los tiempos que corren es crear una sala de informática, pero que todavía esta en etapa de proyecto por falta de financiamiento. Uno de los principales problemas de la biblioteca de Mosconi, y de todo el barrio, es falta del servicio de Internet, inconvenientes de la mayoría de los pobladores de la zona rural de General Roca. Pero la falta de recursos no fue un impedimento para que la biblioteca tuviera un sistema de señalización que se logró financiar con un bono que compraron los compañeros de trabajo de Marilyn en la editorial Río Negro.